Informe de la FAO destaca el argumento económico de largo plazo para hacer frente a la resistencia a los antimicrobianos en la ganadería
Los promotores de crecimiento antimicrobianos pueden ofrecer ganancias de productividad a corto plazo, pero los costos económicos de largo plazo del aumento de la resistencia a los antimicrobianos son mucho mayores
©FAO/Mattia Romano
Roma – La resistencia a los antimicrobianos (RAM) representa una amenaza significativa de largo plazo para la seguridad alimentaria, la producción ganadera, el bienestar económico y la salud humana. Por ello, es imperativo realinear los incentivos en el sector ganadero mundial antes de que los costos de la inacción sean mucho más difíciles de revertir, según una nueva evaluación económica basada en escenarios de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).
De mantenerse las tendencias actuales, impulsadas por la creciente demanda de alimentos de origen animal y la continua intensificación de la producción, se proyecta que el uso mundial de antimicrobianos en la ganadería aumente casi un 30 por ciento para 2040 en comparación con 2019, de acuerdo con el informe El futuro del uso de antimicrobianos en la ganadería: el costo económico de la acción o la inacción, presentado el miércoles en el marco de la Cuarta Sesión del Subcomité de Ganadería del Comité de Agricultura (COAG) en la sede de la FAO en Roma.
El informe destaca que, si bien los promotores de crecimiento antimicrobianos —AGP, por sus siglas en inglés— están asociados con claras ganancias de productividad a corto plazo, especialmente en zonas con recursos limitados, las pérdidas de producción de largo plazo proyectadas bajo escenarios de aumento de la RAM son mucho mayores. En los escenarios evaluados, las pérdidas acumuladas de producción ganadera en el escenario de alta RAM podrían alcanzar alrededor de 318 000 millones de dólares de aquí a 2040, en comparación con cerca de 53 000 millones de dólares bajo el escenario más severo de eliminación progresiva de los AGP.
“Los costos de reducir el uso innecesario de antimicrobianos suelen ser inmediatos y concentrados, mientras que los beneficios de preservar la eficacia de los antimicrobianos son de largo plazo y ampliamente compartidos”, afirmó Thanawat Tiensin, Subdirector General de la FAO, Director de la División de Producción y Sanidad Animal y Jefe Veterinario. “Por eso, la eficacia de los antimicrobianos debe tratarse como un bien público mundial, lo que exige una mejor alineación entre los incentivos nacionales y a nivel de finca y los beneficios globales de preservar su eficacia, respaldada por inversiones que hagan viable la prevención a escala”.
Esto requiere enfoques de política integrados que combinen la regulación con incentivos económicos, inviertan en servicios veterinarios, vigilancia y diagnóstico, promuevan alternativas como la vacunación, la bioseguridad y mejores prácticas de manejo, y alineen los incentivos comerciales y de mercado con el uso responsable de antimicrobianos y la adopción de alternativas viables. El informe estima que se necesitarían al menos 28 400 millones de dólares en inversión de transición para cubrir el costo de corto plazo de la acción.
La situación actual
La orientación internacional llama cada vez más a restringir y eliminar progresivamente el uso de AGP. Sin embargo, el esfuerzo y los ajustes requeridos no son uniformes, ya que estos productos están asociados con claras ganancias de productividad, particularmente en contextos donde los productores enfrentan altos riesgos de enfermedad y tienen acceso limitado a servicios veterinarios, medidas de bioseguridad y alternativas asequibles.
El informe muestra que el uso futuro de antimicrobianos en la ganadería puede reducirse mediante una mayor productividad, sistemas de sanidad animal más sólidos y una mejor prevención. Sin embargo, la eliminación progresiva de los AGP impone un impacto inicial visible, seguido de una recuperación parcial a medida que los productores se adaptan y escalan alternativas. El aumento de la RAM sigue la trayectoria opuesta. Sus efectos económicos pueden ser menos visibles al inicio, pero crecen con el tiempo. Esta brecha temporal es una de las razones por las que la acción puede demorarse, incluso cuando el argumento de largo plazo a favor de la intervención es sólido.
El informe presenta un marco económico integrado de Una Salud y un análisis de modelización basado en escenarios para evaluar el retorno de la inversión en la gestión responsable de los antimicrobianos en la ganadería, vinculando las decisiones a nivel de finca, la capacidad de gobernanza y los resultados macroeconómicos. Concluye que la gestión responsable de los antimicrobianos en la ganadería no puede lograrse únicamente mediante orientación técnica o regulación nacional, y subraya la necesidad de metas más claras, financiamiento sostenible, incentivos basados en el mercado y apoyo a la adopción a nivel de finca. Los instrumentos económicos pueden incluir, cuando corresponda y estén adaptados a los contextos nacionales, límites máximos, estándares negociables y medidas fiscales.
Combinar restricciones con apoyo específico para la transición —incluidas inversiones en bioseguridad, vacunación, servicios veterinarios y acceso acelerado a alternativas eficaces no antibióticas— es fundamental para cerrar la brecha de costos y de tiempo entre la acción y la inacción. Este argumento se ve reforzado por la proyección del informe de que la producción ganadera mundial aumentará alrededor de un 23 por ciento hasta 2040, liderada por la producción de aves de corral y leche.
Para 2040, se proyecta que Asia y el Pacífico sigan siendo los mayores usuarios mundiales de antimicrobianos en la ganadería, representando casi el 65 por ciento del uso total, seguidos por América del Sur, con alrededor del 19 por ciento. Aunque la participación de África es menor, su tasa de crecimiento se encuentra entre las más altas.
El informe evalúa cómo los AGP están asociados con mejoras en el crecimiento y la eficiencia en el uso del alimento en pollos de engorde, cerdos y bovinos, aunque los efectos varían según la región, la especie y el sistema de producción. Estos hallazgos ayudan a explicar por qué los productores pueden depender de los AGP cuando las alternativas asequibles y eficaces son limitadas. También muestran por qué las pérdidas de corto plazo derivadas de las reformas probablemente serán desiguales, lo que exige respuestas de política cuidadosamente adaptadas y apoyo colectivo.
La FAO apoya a sus Miembros en esta transición a través de RENOFARM, su iniciativa decenal para Reducir la Necesidad de Antimicrobianos en las Granjas para la Transformación Sostenible de los Sistemas Agroalimentarios; el marco Farm 5Gs de buenas prácticas; y el Sistema Internacional de Monitoreo de la Resistencia a los Antimicrobianos de la FAO (InFARM). En conjunto, estos esfuerzos buscan fortalecer la prevención, mejorar el monitoreo y hacer que el uso responsable de antimicrobianos sea viable para los agricultores, las cadenas de valor y los gobiernos.
Los participantes del Subcomité de Ganadería también discutirán el proyecto de Plan de Acción Mundial para la Transformación Sostenible de la Ganadería, que establece prioridades prácticas y acciones para que gobiernos y socios las implementen. El Plan promueve el trabajo a lo largo de toda la cadena de valor ganadera —desde la producción hasta los mercados— y la toma de decisiones basada en evidencia y en el contexto local, con el fin de hacer que los sistemas ganaderos sean más sostenibles, al tiempo que se satisface la creciente demanda de carne, leche y huevos.
Más sobre este tema
El futuro del uso de antimicrobianos en la ganadería: el costo económico de la acción o la inacción
Cuarta Sesión del Subcomité de Ganadería del COAG de la FAO
La FAO y la RAM
https://openknowledge.fao.org/items/4db089fd-ff84-4dc5-915f-7e0358e826e8









