Uruguay: la lechería entre los costos y producir más

El Observador, Uruguay. 10-11-17 – Sostienen que el sector debe estar preparado para dar respuesta a nuevas preguntas.

En el sector de la lechería es importante alcanzar buenos niveles de competitividad, con buena productividad y costos controlados, aseguró a El Observador Agropecuario el investigador y consultor privado Pablo Chilibroste, quien advirtió que el país está perdiendo en materia de costos con relación a los países competidores en el rubro lácteo.
El sector de la lechería tiene la necesidad de estar preparado para seguir dando respuestas a las nuevas preguntas que con mayor frecuencia “nos harán los escenarios que determinan la competitividad. Tenemos que responder con mejores respuestas y en forma más rápida”, dijo el experto.
Explicó que la competitividad está determinada por factores que son endógenos y otros que son exógenos, es decir, la institucionalidad, el clima de negocios, acuerdos de comercios, etcétera y otros que son internos, que son más de la cadena y de los sistemas de producción.
En ese marco opinó que en una estrategia de crecimiento, un modelo competitivo es aumentar la productividad, con un buen control de los costos. Cuando se produce un commodity como la leche, la única estrategia fuerte de competitividad es tener costos bajos.
Precisamente, comparando los costos de Uruguay con otros países del Mercosur, de Oceanía, Europa y EEUU, se nota que se ha ido perdiendo competitividad en ese rubro, por lo cual el investigador consideró necesario hacer un alerta.
Un segundo factor es analizar si los incrementos en competitividad registrados en los últimos seis años impactaron en la competitividad y los resultados son muy elocuentes. Los productores que aumentaron en productividad tienen tambos que han sido más competitivos durante este período y que han pasado mejor estos años de crisis en la lechería.
Chilibroste explicó que las estrategias de crecimiento dominantes han sido el aumento de carga sin comprometer la producción individual y han demostrado ser eficientes en lo productivo y económico.
Se preguntó hasta dónde es posible transitar esa estrategia de intensificación y analizó las restricciones para seguir creciendo con ese modelo. Dijo que están vinculadas a la disponibilidad de infraestructura y a que se limiten las posibilidades de pastoreo.
Se trata de una infraestructura con maquinaria, de mano de obra y capacitación de recursos humanos superior a la que cuentan hoy los tambos.
En síntesis, productividad con costos controlados es una línea de crecimiento, interesante para la mayoría de los tambos de Uruguay, pero los que ya han recorrido ese camino y están en niveles altos de productividad, los pasos siguientes hay que mirarlo con mucho cuidado.
“En ese sentido proponemos el trabajo en conjunto, como la Red Tecnológica Sectorial, donde se juntan los productores, la industria, la investigación, Inale, INIA y LATU para dar respuestas a los temas que se van planteando. El investigador admitió que quedan todavía pendientes desafíos muy importantes. Hay trayectorias tecnológicas que están claras y otras que requieren de respuestas claras para seguir adelante.
Agregó que el sector lechero tiene que estar preparado para dar mejores respuestas y en forma más rápida y eso involucra a todos: a la industria, al gobierno, a la investigación, a la extensión. Y es muy importante para el rubro tambero que haya capacidad de respuesta. Aclaró que “capacidad de respuesta es no hacer más de lo mismo, porque lo que está cambiando muy fuerte son las preguntas”.
Apostar a más
Hace un buen tiempo que las instituciones citadas por Pablo Chilibroste vienen trabajando en forma conjunta. Opinó que ha sido un paso importante, “pero tenemos que preguntarnos si es suficiente y si no habrá que apostar a más todavía”. Preguntó si luego de una red tecnológica como la actual, “no deberíamos apostar a un centro tecnológico y si estamos con un trabajo destinado fundamentalmente al sector primario, si no será necesario empezar con un trabajo más articulado, incorporando además a la industria y al agregado de valor a los productos”.
Fuente: El Observador, Uruguay. 10-11-17

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